Nunca seré comercial

Nunca seré comercial

Lo tengo meridianamente claro desde pequeñito. Yo trabajo con ordenadores. Creo páginas que venden «solas» y no tengo que interactuar con gente. La gente es rara a veces. Algunos mienten o manipulan o hacen preguntas que a veces no sé responder.

Por eso, desde mi imaginario sótano de programador informático, tenía claro que nunca tendría que usar habilidades de comercial. ¿Para qué? Pongo el botón de compra con el color verde con más ratio de conversión y una web con un sistema completamente automatizado.

Llevo haciendo páginas de venta desde hace muchos años. Yo ya sabía las posibilidades que proporciona internet a las personas con los recursos necesarios. Y no hablo de dinero. Cada día es más económico lanzar un proyecto online. Llegué a facturar 6.000€ al mes en 2003 mientras estudiaba programación. Con páginas hechas en html. Con pasarelas de pago que se mantenían con parche sobre parche. Necesitabas muchos conocimientos tecnológicos para poder hacer que funcionaran las cosas. Y la venta era básicamente, llega el primero y paga más que los otros por la publicidad.

El internet de 2003 no tiene nada que ver con el de ahora. Ni por la información que hay para poder lanzar tu proyecto ni por la tecnología tan «instala y vende» que por suerte tenemos ahora.

Aunque tengo que confesar que hasta que no conocí a Eva no empecé a vender de verdad.

Ella me cambió completamente el chip mental. Bueno, de hecho no me di ni cuenta. Al cabo del año trabajando con ella mano a mano tomé conciencia de que, Induscomp, nuestra principal marca, sólo vendía después de hablar con los clientes. Es decir. Me había convertido en un comercial sin saberlo.

Antes de cada venta el cliente contactaba, por Whatsapp, teléfono o Messsenger y preguntaba. «¿Esto del hosting qué es?», «¿Es mensual? Ah, anual, qué bien», «¿Y si me hackean la página?», «¿Me aseguras que mi tienda venderá?», «¿Puedo pagar a plazos?» y así hasta el infinito.

Al final, en este globalizado mundo digital, lo que buscamos todos es alguien en quien confiar para poder delegar al menos la parte tecnológica.

Pero la tecnología no es más que una herramienta. Induscomp.com es nuestro TPV. Se realiza el pago y se generan las facturas. Punto. Lo que en realidad vende es el trato humano. La cercanía y la confianza en quien te está vendiendo.

Y eso lo veo cada mes en la consultoría grupal de negocios de Eva. Esa noche nos conectamos unos pocos de emprendedores al mastermind de Eva. Mucha energía y buenas ideas. Siempre aprendemos algo. Pero sobre todo que la tecnología no es más que una pequeña herramienta y que lo que de verdad vende es la confianza que seas capaz de generar a tu futuro cliente.

Si tu producto cubre una necesidad, la diferencia en que te lo compren o no, no está en el color del botón de venta.

La herramienta es necesaria, pero no es lo importante.

Gracias por confiar en nosotros.

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