En casa nos gustan las cosas sencillas. Por eso tenemos un frigorífico en el porche y el despacho en el salón. Hacemos vida, trabajo y ocio (akelarres) en casa. Y nos gusta tenerlo todo cercano y fácil. No somos de gustos caros. Pero los sueños son otra cosa.

Me encantan las biografías y he estado leyendo y viendo todo lo que he encontrado de Elon Musk. Este muchacho creó Paypal con pocos años y después de venderlo a Ebay en vez de vivir con la fortuna que obtuvo la invirtió hasta casi arruinarse en cambiar el mundo. Fundó una empresa de cohetes para cumplir su sueño de colonizar marte, otra de energía solar y sobre todo creó Tesla Motors para cambiar el mercado automovilístico mundial y hacer que todos conduzcamos vehículos eléctricos con piloto automático. Bueno, eso entre otras muchas cosas.

Total. Que quiero un Tesla. Cuando nos montemos en el dólar trabajando en casa y criando niños felices quiero un Tesla brillante de siete plazas y piloto automático para viajar seguros y ecológicos. Hasta he visto cómo comprar un Tesla de segunda mano en Noruega en este vídeo de Saúl López.

Hay un pero. Los vehículos eléctricos tienen una autonomía limitada y hay que dejarlos enchufados durante horas. Así es que mi plan es dejarlo por la noche, después del akelarre, en el porche.

Pero he tenido una revelación

Me he visualizado por la mañana entrando en mi flamante Tesla y ponerme cual Pedro gritando Viiiiiilmaaaaaaaa porque compruebo con horror que mi Tesla no se ha cargado. Alguien había quitado el enchufe del coche para cargar su teléfono.

Hoy en el entreno se ha confirmado lo posible de esta profecía.

Yo tengo la manía de poner mi SamuTreno pegado (mojas un poco el papel) sobre una tabla de esas azules para hacer pie, al borde de la piscina, a modo de atril. Normalmente se ve claro que hay un papel blanco sobre una tabla grande azul. Se ve muy claro. Nunca en los años que llevo entrenando nadie me ha quitado mi tabla con el entreno. Nunca.

Pero siempre hay un primer día.

Hoy he ido a entrenar con mi querida esposa. Otro día hablaré de lo complicado de la logística de entrenar teniendo bebés. Pero hoy no. Yo SIEMPRE hablo bien de mi mujer. No entiendo que una pareja que decide pasar la vida juntos se dedique a criticar el uno al otro. Pero espero que me permitáis hoy esta pequeña licencia. La voy a colar en mitad de mi reporte del entreno. Gracias.

 #SamuTreno 05:

Hola Samuel.

Un calentamiento corto. Genial. Hoy  no me duele nada. Vamos bien.

Viernes noche. La calle vacía para mi mujer y para mí. Todo pinta genial.

Series de crol y maripa + buceo. Bueno. Son pocas. Mi maripa con la barriga que luzco son reguleras y bucear me mata. Pero hoy no me duelen los hombros. Estoy contento.

Mierda. 12 series de pies cada 40”. ¿Querrá el míster que se me vuelva a subir el gemelo? Las empiezo tranquilo. Tan tranquilo que la primera me lleva 42 segundos. Hay que recuperar. Vale, para la segunda me sobran 3 segundos. Y para la tercera recuerdo los gritos de mi míster cuando me enseñaba a cambiar mi patada de crol “¡¡¡Illo canijo qué haces!!!”. Así es que dejo de tangarme. Meto piernas de verdad y pongo la punta de los pies como me enseñaron en su día. Coño. Me sobran diez segundos por serie y tampoco se me cargan demasiado las piernas.

Pasada la tortura de hacer pies hay 5×100 metros de crol espalda. Cuando voy por la tercera, toco pared, me giro y ¡¡Horror!! Mi tabla con el entreno no está. ¿Cuántas series me quedan? ¿De qué era? ¿Pero quién se ha llevado mi entreno?

Al fondo de la calle veo a Eva muy tranquila haciendo pies con una tabla igual que la mía. La profecía del Tesla se confirma. Eva es eminentemente práctica. Si necesita algo lo coge. Si quiere algo lo consigue. Es un buen plateamiento a no ser que tu pareja sea un maniático del orden o de saber dónde están las cosas. Un buceo rápido por la zona y rescato mi entreno del fondo de la piscina. El amor no me permite más que descojonarme cuando llega. Nos reímos y besamos y sigo nadando. Me planteo volver a empezar las 5×100 series, pero no me da tiempo. Así es que hago las dos que faltan y seguimos para bingo.

8 series de buceo con aletas. Parece que el míster quiere poner a prueba las patas. Respiro un par de veces por piscina. Sin estrés. Disfrutando. Intento imaginarme que voy tan bien como los vídeos underwater de las olimpiadas. Soñar es gratis. Las piernas terminan bien. Cuádriceps cargados pero es que me estaba recreando en dar patadas largas y fuertes. Ninguna sensación de acalambramiento. Qué raro.

500 con palas. 7’54”. Unas sensaciones muy malas. Normalmente me encantan las palas y voy muy rápido con ellas. Pero no. No hay brazos. Voy lento. La primera mitad en más de 4 minutos. Aumento cadencia y aprieto dientes. Joder. Estás entrenando. Deja de pensar en el post y céntrate. Recupero unos segundos para la segunda parte. Pero sensaciones de no tener nada de fuerza de dorsales y brazos.

Ahora viene la chicha del entreno

Un test de 100 libres con aletas. Tengo que bajar de 1’05”. Con aletas creo que es bastante alcanzable, sobre todo después del 32 del último día. Me toma el tiempo el socorrista que tenía pinta de aburrirse un montón. Me da la salida con su iphone y empiezo a notar cómo vuelo sobre el agua. Noto la espalda por encima de la superficie y cómo las aletas me empujan a lo bestia. Es un 100 libres. No reserves nada. Primeros 50 con sensaciones del carajo. Después del segundo viraje las piernas ya no empujan tanto. Sigue nadando. Es de libro. El primer 50 fuerte y el segundo a tope. Así es que meto todo lo que hay. Sin reservas. Noto un inicio de calambre en uno de los pies. Paso, tiro a tope. El tercer viraje me quedo corto, salgo un poco flojo y tengo que apretar aún más para volver a coger ritmo.

1’05”06 al final.

Por qué poco Míster.

Las piernas respondieron muy bien los primeros 50. Pero me he quedado muy rallado con no poder mover las palas. Quedo a la espera del entreno del lunes.
A tope.