¿Cuánto dinero vale el tiempo que pasas con tus hijos?

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Hará poco más de un año mantuve esta conversación en las duchas después de entrenar acerca del tiempo que pasamos con los hijos.

-«¡Enhorabuena!¡El cuarto hijo! Y aún sacas tiempo para entrenar».

-«A ver no es fácil. Todo el día fuera de casa trabajando y además ahora mi mujer quiere volver a trabajar. Me va a tocar quedarme en casa a mí también».

En ese momento yo andaba poniéndome serio con mi Eva querida y pensando en llenar la casa de niños. En realidad yo quería dos más del tirón, porque si venía una solo seguro que nos plantábamos.

Pero mi idea de paternidad no era la misma que la de ese hombre.

El número de horas de su «paternidad», para mi gusto, era muy escaso.

Hablamos de una persona que trabaja mañana y tarde fuera de casa y que luego tres noches por semana después de la oficina se va a entrenar hasta las diez y pico de la noche.

Pero no es lo raro en mi especie

Fui con mi mujer a unas charlas de emprendedores organizadas en una aceleradora de empresas local. Trajeron gente muy potente. Y en la parte interesante de la charla, hablando de tú a tú con los ponentes cerveza en mano mi única pregunta sincera era: «¿Cómo conseguís pasar tiempo con la familia?»

El más friki me miró raro como diciendo ¿me ves cara de tener familia? Su primera empresa se la había comprado Google y decía que a veces descansaba alguna tarde los sábados, así es que rápidamente cambié de tema.

El que tenía más pinta de tiburón tecnológico me respondió sin pudor que vivía a 200 km de su familia, pero que el viernes por la tarde cerraba y pasaba desde ese momento todo su tiempo con su mujer y sus hijos. Incluso me hizo una cuenta de horas semanales muy pensada y elaborada comparándose a un padre de familia «normal», que si los bares con los amigos, etc. Vamos. Que estaba convencido de que su media de horas a la semana era casi el doble que las de cualquier asalariado. Y por supuesto. Tenía pinta de que vivía por y para su negocio. ¿Cómo iba a dejar a los hijos a las 9 en el colegio si a esa hora normalmente ya habría despachado un par de asuntos en la oficina?

Entiendo que Elon Musk trabaje 100 horas semales, esté adicto a la cafeína y haga que sus trabajadores se olviden de librar en sábado.

Pero aunque admire sinceramente los logros de este tipo, yo no quiero ser él.

Yo quiero pasar tiempo con mis hijas

No sólo «tiempo de calidad».

También tiempo en cantidad. Mucho. Cuanto más mejor.

Llevarlas y recogerlas de colegio, hacerles de comer, ayudarlas con la ducha,  llevarlas al coñazo partetardes de las extraescolares y acordarnos a última hora del domingo de que no hemos hecho las maracas con judías y purpurina para el cole.

Pero el sistema no nos lo pone fácil

Que se lo pregunten a Adrián que le despidieron por pedirse una reducción de jornada.

O que os cuente el amigo JM lo que tiene que tragar en el trabajo por ser una «nenaza» con reducción de jornada que prefiere cuidar de sus hijos antes que nada.

Yo tengo la «suerte» de trabajar en casa.

Trabajar en casa no sale gratis.

Los ingresos son de todo menos fijos.

Y no siempre cubren los gastos. En verano muchas familias tienen pagan extra. Nosotros en verano tenemos que tirar de lo que tengamos ahorrado.

Pero personalmente no me veo con horario de oficina fuera de casa de 8 a 8 sin ver a mis hijas más que un rato por la noche.

Evidentemente el 90% de los lectores de este post trabajan fuera y se están cagando en mis muelas.

Es obvio que el problema es del sistema. Un sistema que nos obliga a delegar la crianza en aulas matinales, comedores y extraescolares para poder casarlo con los horarios laborales.

Eso si no estamos encargando a los abuelos que nos ayuden con los niños a todas horas.

Sinceramente. Me parece un horror. Y lo tenemos asimilado y normalizado.

No me gusta.

Por eso voy a seguir robando horas al sueño para poder trabajar de noche con mi ordenador después de acostar a las niñas.

Para que, como esta tarde me ha dicho mi hija mayor, podamos aburrirnos juntos.