Estamos en pico de trabajo.

Hemos estado el fin de semana en la playa, pero cuando se iba el sol encendíamos los portátiles y tirábamos de los megas del móvil. Había muchos dominios que migrar.t

Es bueno formar parte de un equipo

No un equipo de esos en los que el cuñado del dueño del negocio te dice lo que debes hacer. Sino en un equipo en el que cada cual aporta su mejor valor. Eva es una diosa de los negocios. Me ha hecho desempolvar mis habilidades de técnico y ayudar a sus seguidoras a tener un mejor servicio de hosting. El nuestro.

Tratar como personas a los clientes es bien. Darles tu email y tu móvil para que sepan que si se cae algo no sólo van a tener una página de tickets con la que estrellase es bastante mejor. Yo valoro a mis proveedores no por su infabilidad. Sino por su respuesta ante los problemas.

Porque casi siempre pasa algo. No se puede evitar. Los humanos porque somos humanos, los servidores porque no existe el sistema perfecto.

Ahora mismo estamos muy entretenidos migrando los dominios de seguidoras que se convierten en clientas. Pero con complicidad y con cercanía. No nos gusta hacer las cosas de otra forma.

Los blogs de nuestras clientas tienen un poquito o un mucho de ellas. Algunos tienen muchos años detrás. Miles de comentarios. Millones de visitas. Y todos esos datos nos los confían a nosotros. Porque nos conocen por la red. Han leído nuestras locuras. Nuestros días buenos y malos. Y nos confían a sus hijos digitales. Muchas horas de configuración. Muchas peleas con google para encontrar cómo hacer eso que tu blog no hace. Y yo tengo que hacer que todo se migre bien. No nos podemos dejar nada detrás.

Migrar sus dominios es una responsabilidad muy grande

Y me agobia un poco cuando no todo sale rodado. Son cosas que no puedes evitar llevarte a todos lados contigo. Estoy hablando con mi mujer y no puedo evitar pensar si había mandado ese email a esa clienta. O si se me estaba pasando el plazo para renovar otro dominio. Y también me lo he llevado hoy a la piscina. Así es que el entreno ha salido así así.

Aquí comienza el #Samutreno 06:

Hola Samuel.

Hoy iba muy mal de tiempo.

Estaba literalmente absorto con el trabajo y cuando miré el reloj eran las 21:00. Aquí cierran la piscina a las 22:00. No sabía si me daría tiempo.

Corriendo, consigo tirarme de cabeza al agua a las 21:15.

Los 800 estilos se convirtieron en 600 porque me llevaba casi 2 minutos cada 100 estilos y calculaba que no me daba tiempo. Tenía sensaciones raras en las dorsales. ¿Agujetas? Y bastante aburrimiento nadando a braza. ¿Por qué se sigue nadando ese estilo? No lo entiendo.

Soy muy malo calculando en sexagesimal. Los que han sido nadadores de verdad parece que les sale sólo. “Si voy a 1:30 el 100, el 800 puedo bajar de doce y [..]”… y lo hacen como el que suma 2+2.

No es mi caso. Yo soy muy malo calculando tiempos y metros en piscina. Pero eran casi y media y quedaba mucho entreno. Así es que maté 200 metros para poder hacer la parte final. Espero que me perdones míster.

Hoy había muchos pero que muchos pies

Entendí que era parte importante del entreno, ya que parece que el míster quiere cargarme de patas y luego probarlas al final. Así es que esta parte no me la podía tangar. 25 pies rápido seguidos de otros 25 pies lentos. Y así un buen puñado de minutos.

Yo sólo podía mirar cómo avanzaba el reloj y lo poco que avanzaba yo a pies. No me daba tiempo. Pero empecé a sumar los minutos de las series del final e hice un pacto conmigo mismo para que cuando fueran las diez menos 13’20” empezara las series del final sí o sí.

Terminé pies completamente aburrido y cansado pero sin pausa me pongo las aletas y empiezo las series de buceo y crol. Es bonito ir con aletas. Pero después de la serie de pies no descansé nada más que el tiempo de ponerme las aletas y apenas aguantaba bajo el agua. Y para ganarle segundos al reloj, la serie de crol aletas la hacía alegre. El muy cabrón del reloj de pared no me iba a esperar. En el último crol que nadé forcé un poco para adelantar y empezó a cogerse la planta del pie derecho. Salvado por la campana. No creo que llegara a 300 m míster. Pero si me cogían las patas, yo creo que objetivo cumplido, ¿no míster? Empezaban las 20 series de velocidad. Veinticinco metros en menos de 20 segundos y descansarf hasta que el reloj llegue a 40”.

Pero eso 20 veces

La primera la hago fuerte, con buenas piernas y con sensación de velocidad, más fuerza que de velocidad. Pero debían de ser todo piernas porque llegué cuando el reloj cambiaba de 19” a 20”. Mierda. Esto no va a ser fácil. Salgo. Segunda a 18. Pero metiendo bien de brazos y respirando cada cuatro. Joder. Esto cansa. No voy a aguantar el ritmo. Sigo en unos 18” hasta la cuarta o quinta serie. Ahí mis piernas desaparecieron por completo. Las usaba para acelerar fuerte en la salida y poco más. Luego era todo brazos. Intenté visualizar una prueba de 50 a lo Manadou pegando hostias fuertes al agua y agarrando y estirando todo lo que podía. Es el día que más potencia de brazos he metído míster. Y era eficaz, pero muy cansado. Llegaba jadeando como una bestia. Y casi todas las series eran diecinueves. Quedaban las dos últimas y estaban echando a la gente de la piscina. Me hago el loco y salgo. Total por un minuto. Aprieto con todo. 18”. Me cabreo. Aprieto con todo más. 17”.

¿Te importaría salir por favor? Es que van a echar el cloro. Gracias.

Al final les caeré mal a los pobres.

Gracias a este entreno hoy le he mandado un selfie a mi esposa desde el vestuario en el que parezco que estoy fuerte y todo. Los hombros inflados como globos. Así es que contento Míster. A mi mujer le ha gustado tanto la foto que me ha hecho ponerla como portada del post.  El miércoles más.

A tope.